Para comenzar esta aventura tenÃamos que viajar hasta Gran Canaria, donde en el aeropuerto nos recibieron con pancarta incluida. Al llegar fuimos a la base aérea de Gando, que está a menos de dos minutos del aeropuerto; la playa, las vistas y la paella que nos prepararon para recibirnos fueron inmejorables.
Mi vestido fue un amor-odio a primera vista. Sólo fui a una tienda a buscar y aunque quise buscar más, fue el primero y el único que me probé. Tuareg (calle San Eloy, Sevilla), se ha convertido en mi tienda comodÃn a la hora de las bodas. Los complementos fueron un combo de cosas que ya tenÃa y cosas que fui necesitando, como por ejemplo la pulsera dorada de H&M. Anillo, pendientes y zapatos fueron hallazgos que fui haciendo por casa. ¿Maquillaje? Pues lo más destacable era el color de labios, el Super Stay 24 de Maybelline, dura tanto que no puedes quitarlo para irte a dormir.
Sólo me queda decir...¡Que viva los novios!
El sábado no dio para mucho más, sólo para dejar nuestras cosas en el apartamento, darnos una ducha y conocer la zona, que casualmente estaba celebrando sus fiestas populares de San Gregorio.
El domingo comenzó temprano gracias al lÃo del cambio de hora, asà que nos limitamos a desayunar y arreglarnos.
Mi vestido fue un amor-odio a primera vista. Sólo fui a una tienda a buscar y aunque quise buscar más, fue el primero y el único que me probé. Tuareg (calle San Eloy, Sevilla), se ha convertido en mi tienda comodÃn a la hora de las bodas. Los complementos fueron un combo de cosas que ya tenÃa y cosas que fui necesitando, como por ejemplo la pulsera dorada de H&M. Anillo, pendientes y zapatos fueron hallazgos que fui haciendo por casa. ¿Maquillaje? Pues lo más destacable era el color de labios, el Super Stay 24 de Maybelline, dura tanto que no puedes quitarlo para irte a dormir.
¿Mi acompañante? Nono iba vestido con un traje negro de NCG y corbata verde de Denim (él se empeñó en ir a juego con mi vestido). El tema de los tirantes fue cosa mÃa y al final, creo que fue un acierto ;)
Para mi el dÃa fue estupendo. Nunca habÃa vivido la boda de alguien con tanta emoción y sentimiento, pero sinceramente me parecÃa mentira que estuviese asistiendo a la boda de la chica que en primero de primaria se acercó a mi en el recreo preguntándome si querÃa ser su amiga. El dÃa, la comida, el lugar, la decoración, la música, todo acompañaba para que fuese un dÃa rebosante de felicidad.








